6 Diciembre-2007 Ruta de Burgos I.

 

 

- Previos :Viernes, 13:00 horas, y yo ya más nerviosito que la leche para salir del trabajo pitando y partir rumbo a Burgos, llamo a Angelito “Llevas el Airjack?”, Chacel: “Que siiiiii, que te lo llevo, pesao…”

Así que entre preparativos, peques y demás no hay quien le quite el primer puesto de la parrilla de salida  a Chacel, que sale pitando después de comer. Le seguimos nosotros, los cuñaos, y por fin Berciano que tenía que esperar a que sus niños salieran del colegio. Como paramos en Aranda a ver a la familia y recoger morcillas de Burgos, llegamos justo antes que Berciano. Chacel y los cuñaos ya estaban comprobando que la casa estaba equipada a tope (Cocina semi-industrial, TV, vídeo y satélite en todas las habitaciones y salón, DVD, jacuzzi, etc, etc...)

Por cierto que se me ocurrió parar enfrente de la casa, viendo una placa de hielo… tuve que utilizar el botón “made in Cris” para salir de la plaquita.

A la llegada, besitos de rigor, se baja la comida de los coches a la casa, y empezamos a preparar la intendencia para la cena.

La cena a base de pizzas, con los chascarrillos y tal discurría tranquilita hasta que suena en la mesa “¿Una queimada o que?” Dicho y hecho, Berciano se puso a calentar el ambiente (la próxima nos llevamos el conjuro que al final nos van a echar un mal de ojo las brujas, me dolía la cabeza al día siguiente…)

Y después de la queimada (y creo recordar que también antes y durante) seguimos con pelotes. Claro que habiendo 4 tíos recios y pelotes, la partida de mus es algo que no podía faltar… Partidita de mus y a “ñoñón” (dormir) (y ¿quiénes ganaron la partiditaaa….?)

- Sábado : El sábado nos levantamos tranquilamente, algunos un poco antes, ya que los peques no saben lo que significa “sábado por la mañana”…

Desayunamos, preparamos en la cocina lomo y pimientos que pusimos en un táper, nos montamos en los coches y pusimos rumbo a Santo Domingo de Silos.

Si alguien no ha visto el claustro de Santo Domingo, es más que recomendable. Según palabras de la guía, “no hay otra obra del románico igual en toda España” y es verdad, ya que los grabados de los capiteles y las esquinas van desde ligeros bajorrelieves hasta verdaderas estatuas que salen de la piedra. Algunas gárgolas daban miedo. La verdad es que la explicación fue “intensa y pormenorizada”. La muestra de arte contemporáneo que estaba en una sala en mi opinión no merece la pena para nada. Después de ver el manantial y el exterior del Monasterio, compramos pan y a los coches rumbo a la primera ruta.

- Ruta 1: Salimos de Santo Domingo dirección Caleruela y después de pasar de largo un camino que ya comprobé anteriormente que había sucumbido bajo la dictadura del arado nos desviamos a la derecha.

El camino no tiene ninguna complicación al principio, pasamos por la ermita mozárabe de Santa Cecilia que es un lugar muy apropiado para almorzar de picnic si alguna vez nos viene bien, ya que tiene un pequeño soportal. Llegamos por una carreterilla a Barriosuso pasando por un pequeño cortado. En Barriosuso empieza la pista que nos va a llevar a conectar con otro camino que bordea el monte que tenemos enfrente. Comienza con unas suaves cuestas y termina en una divertida trialerita sin mayores complicaciones.

Ya en el cruce vemos que nos vamos a encontrar barro en lo que resta de camino. Así es, barro y mucho hielo. Es más, gracias al hielo el barro no se había vuelto “impracticable”. En un momento me confío y a pesar de ir en 4x4 (botón made in Cris) me pego una cruzada que hace callar a la copilota…

Sin más complicaciones llegamos a un lugar que yo llamo la “pequeña ciudad encantada” ya que la erosión ha esculpido formas caprichosas en una zona del monte.

Se puede realizar una pequeña excursión a patita, pero con dos bebés y un ¾ en camino acercándose la hora de la comida nos encaminamos al merendero de la Yecla. Eso sí Berciano sacó la bota y nos pusimos a ver quién se manchaba más.

¿Os imagináis en ese momento una hipotética conversación con el seprona? “Perdone agente, que estamos por aquí recorriendo unas trialeritas y barrito con el coche y mientras los niños duermen nos damos un lingotazo de vino antes de seguir conduciendo…”

- Comida y Paseos: Tuvimos un montón de suerte porque a pesar de que el hielo no desapareció en todo el fin de semana, el sábado hacía un sol espléndido, así que decidimos comer al aire libre.

Llegamos al merendero, ponemos un par de mesas plegables (Berciano saca un modelo que no había visto hasta ahora) y además de los bocatas de lomo y pimientos no puede faltar ya el clásico de los callos de Angel ( del Carrefuuuuuuuulllllll…..).

Damos de comer a los niños y nos vamos a recorrer la garganta de la Yecla.  A los que no la conozcan es una garganta con una pasarela que permite andar unos pocos metros por encima del agua serpenteando en el barranco y con una distancia entre las dos paredes que en muchas ocasiones es la envergadura de una persona.

Después de aquí decidimos ir a Hacinas, al ladito de la casa rural, tomar un café y ver los árboles fósiles y la iglesia con las ruinas que tiene a su lado. Nos relajamos un poco mientras tomamos el café y en esto que Daniel decide que Susana no va a beber más de su taza, que quiere decorar el chaleco del Family, ….No comment…

Después de aquí vemos los árboles fósiles (enormes, yo me hice desde Enciso más de 100km para ver una ramita empotrada en la roca de la que se veía un tramo de un palmo de ancho). Estos eran de más de 3 metros y uno de ellos está cortado y se pueden adivinar incluso los anillos.

La iglesia está en un alto y se puede divisar toda la zona de las Peñas del Carazo, que en ese momento no sabíamos, pero íbamos a coronar en breve. Las ruinas que están adyacentes tienen restos de enterramientos, un pozo (Tardaba en sonar la piedrecita..) y un campanario muy curioso. Por cierto que las cigüeñas tienen allí una urbanización…

A propuesta de las chicas, éstas se quedan en la casa rural disfrutando de la casa, tomándose un cafetito con pastas y cuidando de la prole. Nosotros nos fuimos a hacer la “nocturna”.

- Ruta 2 o del 44%: Salimos de Villanueva de Carazo a encontrar un camino que lleva a Ahedo, el pueblo de al lado. Yo recordaba ese camino con bastante barro y árboles preciosos a lo largo del campo. Efectivamente, nos encontramos esto con su estampa invernal, todo seco, pero el barro allí tiene pinta de no desaparecer nunca.

Una vez llegamos a Ahedo vamos buscando el camino de subida. Yo recordaba la indicación que me dijo un paisano hacía dos años: “Por donde parece que es el camino, no. Por el otro lado, tienes que ir y volver”. No le hicimos caso y efectivamente, el camino que parecía correcto estaba perdido y proseguimos por el correcto con Ángel a la cabeza. En un momento Ángel dice por la emisora: “No parece que sea por aquí, por aquí no ha pasado nadie en muuuuucho tiempo” Y efectivamente no había pasado nadie en mucho tiempo, pero el camino era ese. Acariciamos la carrocería con las zarzas de los laterales y pasamos por encima de otras que eran tan altas como yo. Pasamos por una zona que en su día yendo solo las pasé moradas, y esta vez no la reconocí hasta la vuelta. Lo que hace el tener el coche nuevo…

Reconozco la zona donde dejé el coche aparcado y comenzamos la CUESTA. Yo la hice a patita hace años y la recordaba MUY empinada.

En un momento de la ruta recuerdo que se me ha olvidado decirles un detalle a Ángel y Berciano “Ey! Que la ruta es de ida y vuelta, eh?”, Cuñao:“¿Qué tenemos que pasar por el mismo sitio otra vez y en sentido contrario?”..….  pues eso significa ida y vuelta…

La subida en 1ª reductora y porque no teníamos una marcha más corta. (he calculado en el OZI tramos con pendientes del 44%).

Por la pendiente y por algunos volantazos que hay que dar para esquivar las piedras y árboles que había en el camino la emisora está casi muda y los conductores concentrados (yo por lo menos).

La pendiente se hace MUY pronunciada y por fin, llegamos a la parte final con un prado ondulado y una cuesta final que corona el collado entre las dos Peñas del Carazo. Llegamos ya prácticamente anochecido y no pudimos apreciar el paisaje. Así que tendremos que volver, no?

Llega la hora de bajar, no hay problemas de adherencia (en mi caso gracias al botón made in Cris). Los coches no hacen extraños pero en primera reductora se empiezan a embalar. Yo tocando el freno me pongo a 2.500rpms, Angel “canta” por la emisora que como no toca el freno se ha puesto a 3.000rpms, Berciano habla de 2.700rpms…

Al final pasamos la zona de “caricias” y ponemos rumbo a la casa. Ángel no desaprovechó la ocasión y en otro camino que escogimos distinto al de ida se puso a gozar como un gorrino en un fangal (el hijo de Berciano soltaba por la emisora “Alaaaaaa…”)… y vaya si gozó, sobre todo en un tramo donde no se distinguía el camino y la hierba era verde, verde, verde…

Llegamos a casa con la familia. Hubo tiempo para todo, el descanso del guerrero, bañar a los nenes, piscolabis y nos pusimos manos a la obra para la cena.

Aquí las morcillas de Burgos triunfaron, y todavía sobró comida que repartimos en lotes al día siguiente.

- No os conozco: Después de la cena hacemos cuentas, pelotes, y alguien tiene la feliz idea… ¡¡¡Jugar al Pictionari!! Un juego inocente, verdad? Pues adelanto que ganaron las chicas (tal y como predijo Ángel) Pero ví por primera vez la cara oculta de algunas personas. Capaces de todo con tal de ganar. Engañan, mienten y conspiran… BUAAAAAhhhh!!!

- Vuelta a casa: A la mañana siguiente toca recoger. Desayunamos y Ángel me comenta la sorpresa de la mañana, el barro congelado no dejaba abrir las puertas de atrás de los 3 sorentos. Tuvimos que echar agua caliente para ablandarlo y así poder abrir las puertas.

Charlamos con el dueño de la casa que nos dice que podríamos haber subido a las peñas (lo dice con una sonrisilla). Le decimos que sí, que subimos hasta allí (La cara que puso fué un poema). Los dueños majísimos, así la verdad es que da gusto.

De camino a Aranda paramos en Baños de Valdearados y vemos los restos de una villa romana, con un mosaico de nuestro querido Dios Baco muy bien conservado.

Ya en Aranda, catamos vino en una bodega. Aquí Susana y yo quedamos algo defraudados, era la más pequeña que hemos visto con diferencia. Para otra vez elegiremos otra. No obstante, el vino de la cata estaba muy  bueno.

Después fuimos a “Casa Florencio”, donde comimos de fábula y a muy buen precio.

El lunes siguiente fue muy duro. No hacía más que pensar cuándo podríamos montar alguna parecida…

¡¡¡TALUEGO!!!

¡¡¡ELVITOR!!!