11 Febrero-2007 Tamajón - Riaza

 

El día prometía y mucho. Reencontrarme con vosotros en el campo era ya una necesidad, no llegaba el momento y me desperté como un niño el día de los Reyes Magos. La alegría no era sólo mía y me acompañaron mi hijo Eduardo (sí, el que nunca viene) y como no, Rodrigo. De hecho Milagros y Gonzalo no vinieron porque éste estaba con gripe... sino...

Llegamos a Tamajón y empezamos con el charloteo, el café y una llamada del experto en vinos “que llego en 5 minutos”. Y así fue, pero vino con una “receta” que le recordaba que es conveniente pasar la ITV. Como se lo dijeron muy amablemente, creo que no se le va a volver a olvidar, ¿verdad?

Nos organizamos en 2 grupos de 3 y acordamos hacer la ruta al revés, aunque nos encontramos muy pronto. La ruta, aunque había mucho barro, estaba más fácil que la última vez que pasamos por aquí. Al cruzar una zanja enorme inundada, Criskong arrastró el culete y se le enganchó el parachoques al Sorento. Unas cuantas paladas y el coche quedó libre.

Pasó el grupo de Cris en un sentido y fui a pasar yo en dirección contraria. Me lancé para estrenar el Monterrey pero no hubo manera. El barro patinaba de tal forma que no había manera de superar la pequeña pendiente, además no se podía coger carrerilla porque te dejabas el morro y Criskong me dijó de manera gráfica “cuidado que puedes volcar” con un movimiento de manos muy ilustrativo.

Desistí un poco mosqueado porque me faltó un pelín, pero en fin. Vitorín lo intentó pero ya había dejado yo el barro tan batido que le resultaba imposible, así es que se desplazó a la derecha y ¡tachán! Clavado en el río. Trazamos un plan para abandonar a Vitorín fingiendo que no le conocíamos, pero Chacel se apiadó de él y, con dos eslingas unidas y, tras varios intentos, lo arrastró como a un perrillo.

Mientras tanto Juan Cherokee también lo intentó pero ni con sus ruedas nuevas pudo superar la cuestecita. Era pequeña pero matona.

Continuamos ruta los dos grupos separados y nos lo pasamos pipa. Barro y barro, caminos preciosos, estrechos, con niebla... una gozada. Nos entretuvimos siempre que pudimos buscando complicaciones en vez de evitarlas porque, NOS APETECÍA...jejejeje....

Nos juntamos los dos grupos en la ermita que hay entre Tamajón y Majaelrayo para tomar un jamón y un vino cortesía de Malcorzo. Bueno jamón, vino, cerveza, galletas, saladitos, patatas, aceitunas...¿me olvido de algo? Aquí se despidió Juan porque iba a comer a casa.

Nos metimos por unos caminitos muy chulos y pasamos por una trialera que ya habíais hecho algunos pero que yo no conocía. Primero se metió Cris y, después de superar un cruce de puentes, fui yo. Mi hijo Eduardo dijo: “¡Por allí! Ni de coña” Yo me relamí y me lancé con decisión y.. tachán, hasta arriba. El Monterey no es el Tata, eso es evidente. ¡¡Joder qué bien subió!! Subimos todos y la adrenalina caía cuesta abajo... pufff.... ¡qué gozada!


Continuamos hacia Majaelrayo para tomar la pista hacia Galve. Allí pisamos nieve o más bien hielo y, cómo no, paramos a comer. ¿Os sorprende? ¡¡Teníamos hambre!!

Después de comer continuamos hacia el hayedo fichando a la entrada. Cris nos llevó por una pista espectacular. Subíamos y subíamos hasta que llegamos a unos neveros donde no pudimos evitar tirarnos unas bolas de nieve helada.

Los coches iban sobre raíles porque las roderas eran muy profundas y no había manera de salirse de ellas, por más que lo intentaba.

Después de pasar el hayedo fuimos dando un rodeo hacia Riaza. Este rodeo pasaba por unos caminos que estaban llenos de barro arcilloso, que resbala un montón.

Al final de la cuesta que se ve en la foto, había un charco de los de película, con un viento lateral que empujaba toda el agua hacia el coche y te dejaba ciego por unos segundos… si es que somos como niños.

También aquí, Ángel tiene un problema con la palanca del cambio… la palanca marca que está en segunda y realmente la caja de cambios estaba en tercera… la palanca estaba ¡clavada!. “que voy en tercera hasta Madrid”, aquí empieza la leyenda de ¿Qué ocurre bajo los coches?...

Nos equivocamos de sentido, empujamos el coche de Chacel para atrás, se sube Cris al coche de Chacel “et voilá”, asunto arreglado, la palanca volvió a su sitio. Chacel hizo un par de gestos hacia Cris que no describiré por respeto a su parte contratante….

Al final llegamos a Riaza, lavamos los coches nos tomamos la última y camino de vuelta a casa…

Aproximadamente 140km de ruta desde Tamajón a Riaza ¡¡¡Hay que mejorarlo!!!

Hasta la próxima.